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COMO SALIR DEL NEOLIBERALISMO
COMO SALIR DEL NEOLIBERALISMO, EL ESTADO Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y EL TEMA DEL SOCIALISMO
Por Alvaro García Linera (Bolivia)
Discurso Alvaro García Linera, Vicepresidente de la República de Bolivia, en la Clausura del Primer Encuentro de Pueblos y Estados por la Liberación de la Patria Grande, Sucre, 29 de octubre de 2006
Compañeros y compañeras:
Permítanme hacerles llegar el más cariñoso y fraterno saludo de nuestro presidente Evo Morales, presidente que ha seguido paso a paso este Encuentro Continental, que ha vibrado con ustedes en cada uno de los debates, y que por razones de un trabajo muy complicado que todavía está pendiente de negociaciones y de temas que tienen que ver con petróleo y minería no pudo venir acá. Pues les ha mandado un saludo fraterno, cariñoso y agradecido a todos ustedes.
Tres temas de reflexión
Permítanme reflexionar tres puntos con ustedes: el tema de cómo salir del neoliberalismo, el tema del Estado y los movimientos sociales y el tema del socialismo.
1. Los cuatro pilares del neoliberalismo
Nuevamente en el continente, desde hace unos cinco a siete años, lentamente los pueblos, la gente digna, la gente trabajadora, la gente humillada ha comenzado a levantar procesos de movilización, procesos de lucha y de enfrentamiento contra lo que llamamos neoliberalismo. No cabe duda de que el componente latinoamericano es la vanguardia de la lucha contra el régimen neoliberal que se ha consolidado y que se ha ido implantando en los últimos veinticinco años en el mundo entero.
Parafraseando a Marx, se puede decir que el fantasma del antineoliberalismo o del posneoliberalismo recorre el continente, desde Oaxaca, en México, hasta Tierra del Fuego, en Chile; pasando por Venezuela, Ecuador, Brasil, Bolivia, etcétera. Es el continente también que está a la vanguardia de la reflexión y de la movilización planetaria: ¿cómo salimos del neoliberalismo?, ¿qué viene después del neoliberalismo?
Y para escudriñar qué es lo que viene después del neoliberalismo, por qué estamos luchando, es importante recordar los tres o cuatro grandes puntos centrales de lo que es, de lo que sigue siendo el neoliberalismo.
En primer lugar, neoliberalismo significa un proceso de fragmentación, de disgregación de las estructuras, de las redes de apoyo, de solidaridad y de movilización de los pueblos. En el mundo entero -Europa, América Latina, Asia-, el neoliberalismo se ha consolidado a medida que ha ido pulverizando, descuartizando, fragmentando al viejo movimiento obrero, al antiguo movimiento campesino, al antiguo movimiento barrial que se formó desde los años cincuenta, desde los años ochenta.
La fragmentación de la sociedad, su división interna, la destrucción de sus redes de solidaridad, de su tejido de asociación es lo que ha permitido la consolidación del régimen neoliberal.
En segundo lugar, el neoliberalismo se ha consolidado, o avanzó, imponiéndose en el mundo mediante la privatización, mediante la apropiación privada de las riquezas colectivas, de los bienes públicos -llámese empresas del Estado, llámese ahorros públicos, llámese tierra, llámese fondos de pensiones, llámese bosques, llámese minerales-. El neoliberalismo se consolidó privatizando esos recursos.
En tercer lugar, el neoliberalismo se implantó 'jibarizando' el Estado, empequeñeciendo el Estado; en la medida en que el Estado es -mal que bien- cierta idea de lo común, de lo colectivo, el neoliberalismo tenía que destruir esta idea del Estado como colectivo, como común, para implantar un tipo de corporativismo de Estado que se fue apropiando y usufructuando de las riquezas colectivas muchas veces acumuladas por dos, por tres, por cuatro o por cinco generaciones.
En cuarto lugar, el neoliberalismo se implementó expropiando la participación del pueblo, reduciendo la democracia al acto ritual de poner un voto cada cuatro años, pero donde las decisiones ya no radicaban en el ciudadano, en el votante, sino en pequeñas roscas, pequeñas elites de políticos que se arrogaban la representación del pueblo.
Cuatro entonces fueron, cuatro son los pilares del neoliberalismo: fragmentación de los sectores laborales y de trabajadores, de sus organizaciones; privatización de los recursos públicos; empequeñecimiento del Estado, y exportación o anulación de la verdadera participación de la gente en la toma de decisiones.
Cómo desmontar los cuatro pilares del neoliberalismo y con qué sustituirlos
Si ésos son los cuatro puntos, los cuatro pilares del neoliberalismo que tanta pobreza, tanta marginación y tanta desgracia han creado en el país, entonces claramente hay que desmontar esos cuatro pilares y sustituirlos por otras estructuras, por otros mecanismos que le devuelvan a la sociedad, que les devuelvan a las patrias, que le devuelvan a la gente común, sencilla y trabajadora el derecho a decidir su destino.
En lo que se refiere a la fragmentación social, Bolivia es el ejemplo; pero también podemos mirar Ecuador, podemos mirar México, podemos mirar Argentina. La mejor forma de haber luchado y de estar luchando contra el neoliberalismo es mediante la consolidación de movimientos sociales, de redes populares, de organizaciones autónomas, de hombres y de mujeres, y de jóvenes y de obreros, de campesinos y de indígenas, de profesionales y de estudiantes. La organización, el restablecimiento de la sociedad civil, popular, indígena, campesina, es el primer pilar para ir desmontando el régimen neoliberal. En particular, los sectores que más duramente fueron golpeados en estos últimos veinticinco años: clase trabajadora, obrera; sectores indígenas, campesinos y jóvenes, fragmentados, debilitados, marginados, abusados en sus derechos.
Acá, en Bolivia, hemos dado pasos en ese sentido y nos sentimos muy contentos, y miramos al mundo de una manera sencilla, de una manera humilde para ofrecer un conjunto de experiencias en este proceso de rearticulación del tejido social; quizás ya no por centro de trabajo, sino de base territorial, en torno a temas muy específicos: agua, tierra, hidrocarburos. Son las necesidades vitales, básicas, los puntos de unificación que tienen que ser gatillados para construir nuevas redes de agrupaciones obreras, campesinas, indígenas y populares que han sido desmontadas los últimos veinticinco años.
En segundo lugar, luchar contra el neoliberalismo es volver a socializar la riqueza colectiva, es volver a entregar a sus verdaderos dueños lo que siempre fue de todos y que en las últimas décadas fue privatizado por pequeñas roscas familiares. Y eso significa recuperar recursos naturales, hidrocarburos, agua, tierra, bosques. Solamente mediante un proceso de reapropiación social de la riqueza que es común a todos podremos ir desmontando el núcleo del neoliberalismo. Las experiencias que recorren el continente y en particular nuestra Bolivia, muestran que ése es el camino que la gente, la gente de a pie, la gente de base ha ido pensando y reflexionando de manera directa y autónoma. Acá en Bolivia, los grandes mecanismos de movilización fueron la defensa de la hoja de coca, la defensa del agua, la defensa de la tierra y la defensa de los hidrocarburos. En torno a esos ejes, la sociedad volvió a recuperar confianza; en torno a esos ejes, la sociedad volvió a recuperar capacidad de movilización; construyó liderazgos, construyó redes que unificaban ciudad y campo. Y ha sido gracias a ello que ahora podemos decir que en Bolivia tenemos un gobierno de movimientos sociales.
El tercer mecanismo de lucha contra el neoliberalismo tiene que ir por un potenciamiento del Estado. ¿Por qué el Estado? ¿Por qué en este momento se hace importante un repotenciamiento del Estado? Porque a través del Estado uno puede posesionarse de mejor manera en un contexto internacional adverso, de regímenes políticos transnacionales o de empresas extranjeras que tienen más poder económico, más poder político que dos, que tres o que cuatro Estados juntos. La consolidación de un Estado fuerte en lo económico, fuerte en lo político, fuerte en lo cultural permite a los movimientos sociales un escudo de protección, un blindaje internacional que ha de permitir la expansión de las luchas sociales. Reforzar el Estado, pero no en el sentido del viejo capitalismo de Estado, que fue también una forma de privatización de los recursos públicos. Tiene que ser un potenciamiento del Estado subordinado, permanentemente controlado y atravesado por la impronta, por la insurgencia, por la actividad de los movimientos sociales, que son la única manera de que ese Estado no sea una coartada de nuevos empresarios o de nuevos privatizadores.
Y un cuarto punto de esta lucha contra el neoliberalismo es el despliegue, es la innovación de múltiples maneras de democracia; es decir, de asumir en las manos de uno el control de su destino. Democracia no es solamente colocar un voto cada cuatro años; democracia es tener capacidad de participar en lo que sucede en el país: desde lo que va a pasar con la inversión de un municipio hasta definir si se firma un contrato petrolero o no se firma. Y en América Latina tenemos experiencias múltiples de democracia de base: en nuestras comunidades indígenas, en nuestros barrios populares, en las zonas obreras, entre los desocupados, hay múltiples gérmenes de democracia real, de democracia directa, de democracia comunitaria, de democracia participativa. Y éstos tienen que ser los escenarios de desarrollo, de iniciativas, de propuestas, de conquista de derechos. Porque solamente con la gente peleando por sus derechos, se podrá obtener la legalidad y la legitimidad de los derechos consagrados luego en los Estados y en las leyes.
Cuatro, entonces, son los pilares a desplegarse incesantemente en esta lucha contra el neoliberalismo:
- múltiples formas de democracia (comunitaria, directa, participativa; articuladas territorialmente, que sean el núcleo, la base de la democracia en nuestras sociedades);
- recuperación de nuestras riquezas colectivas para un control nuevamente por la sociedad;
- potenciamiento de un Estado subordinado a la sociedad que le permita ubicarse mejor en el contexto internacional, y
- procesos crecientes de unificación de movimientos sociales (de campo-ciudad, de indígenas y campesinos, de obreros jóvenes y obreros viejos, de desocupados y de sin techo, de sin tierra y asalariados).
América Latina, la vanguardia de la construcción, del debate y la organización de sociedades posneoliberales
Si esos cuatro pilares los vamos desplegando gradualmente, no tengo la menor duda de que el llamado posneoliberalismo o la sociedad que está más allá del neoliberalismo habrá de consolidarse inicialmente en el continente; y de ahí, si tenemos la suficiente fuerza y capacidad, irradiar a otros continentes. América Latina está a la vanguardia de la construcción, del debate y la organización de sociedades posneoliberales.
2. La dialéctica entre Estado y movimientos sociales
Pero aquí surge una pregunta que está implícita en el nombre mismo del encuentro: ¿cómo trabajar la relación entre Estado y movimiento social? Porque parece algo contradictorio. Estado por definición, es concentración de decisiones; por definición, Estado es monopolio de decisiones. Y movimiento social, por definición, es expansión de decisiones, socialización de decisiones. Esta es una tensión que tenemos que afrontar, y solamente la práctica resolverá cómo avanzamos en ello: Estado como concentración, movimiento como socialización, son una tensión permanente.
Y les hablo de la experiencia de nuestro gobierno. Permanente tensión entre decisiones de los movimientos sociales -desde la selección de una persona para la burocracia estatal hasta la elaboración de una ley-. Pero, por otra parte, necesidad de tomar decisiones que puedan ser ejecutadas e impuestas sobre el resto opositor de la sociedad. Este es un viejo debate que se remonta a la Comuna de París, que es retomado por los soviets de Lenin, que es retomado por los consejos húngaros que hubo en Europa, y que aquí en Bolivia tiene una larga experiencia, desde Catavi, desde el 52, y que ahora se vuelve a repetir: cómo construir un Estado dirigido y liderado por movimientos sociales, pareciera contradictorio. Pero no. Es quizás en esta tensión entre socialización y concentración, concentración, monopolio de decisiones y democratización de decisiones por la que las revoluciones del siglo XXI tienen que avanzar en las siguientes décadas.
Los movimientos sociales aquí tienen una gran responsabilidad; porque de resolverse esta tensión, desde América Latina podríamos postular y proponer a otros movimientos sociales en el mundo.
El debate hasta el año 2003 fue: los movimientos sociales no entran en el Estado. O era el debate de la vieja izquierda: el Estado tiene que estar solamente controlado por un partido, al margen de los movimientos sociales. El siglo XXI pareciera hacer marcar, a partir de nuestra experiencia como latinoamericanos, otra ruta: tensión permanente, dialéctica permanente entre Estado y movimientos sociales, entre socialización y concentración.
Y aquí los movimientos sociales tienen el siguiente reto: cómo lograr liderazgo social. Porque no basta entrar al Estado y tomar decisiones. Para que estas decisiones se legitimen, tienen que contar con el respaldo de otros sectores sociales, que no son movimientos sociales o que no son obreros o que no son indígenas. Y en Bolivia, para nuestro movimiento indígena está ese reto: cómo lograr seducir, cómo lograr conquistar, cómo lograr atraer a las clases medias que no están organizadas, cómo lograr atraer a los sectores profesionales que no están movilizados, cómo atraer al noventa por ciento de la sociedad.
Si eso lo logramos -compañera Silvia-, [1] si eso lo logramos, el éxito será garantizado; porque no solamente será un gobierno de movimientos sociales sino que habrá sido un Estado de movimientos sociales con la capacidad de articular, de unir a la Patria en su conjunto, a la sociedad en su conjunto.
3. Pos-neoliberalismo y socialismo del siglo XXI
Queda el tema: ¿qué tiene que ver una lucha contra el neoliberalismo, o qué tiene que ver el posneoliberalismo con el socialismo? ¿Es ya, de entrada, el posneoliberalismo un socialismo? Ese es otro debate entre movimientos sociales, entre intelectuales, entre líderes. Es un debate también en el interior de nuestro gobierno.
Está claro que el socialismo, entendido como una sociedad de felicidad donde la gente recupera el control de sus decisiones económicas, culturales y políticas de manera comunitaria no es algo que se construye ni en un año ni en diez ni en cincuenta ni algo que se define por decreto. Ese socialismo está anidado en las luchas contra el neoliberalismo. Y los revolucionarios, lo que tenemos que hacer, es potenciar esas tendencias que están presentes no en el papel, en los hechos prácticos. En el caso de nuestra sociedad, hay que potenciar la capacidad de organización de las comunidades indígenas, asediadas, golpeadas, fragmentadas por el colonialismo, pero que internamente tienen un potencial de comunitarización de la riqueza, de la producción, del uso de la tierra, del agua, de la técnica y de los materiales. Es deber de los revolucionarios potenciar, en esta lucha contra el neoliberalismo, esta tendencia de una sociedad socialista que en el fondo es reapropiación colectiva, social, de nuestras riquezas. En nuestras comunidades indígenas, que hay en México, que hay en Ecuador, que hay en Guatemala, que hay en Chile, que hay en Bolivia, que hay en el Perú, está anidado este potencial. Y hay que despertarlo, hay que impulsarlo, hay que expandirlo como una propuesta que vaya más allá del simple posneoliberalismo.
Movimiento indígena campesino y nuevo movimiento obrero podrían generar la potencialidad social real de un socialismo del siglo XXI en el continente
Pero también se requiere otras dos cosas. El viejo movimiento obrero de sindicato de gran empresa ha desaparecido, pero no ha desaparecido la clase obrera. Hay más obreros que antes. La mayoría mujeres, jóvenes sin sindicato, sin asociación, sin derechos, fragmentados en pequeños talleres dispersos. Es deber de los revolucionarios este proceso de rearticulación de un nuevo movimiento obrero, con nuevo discurso, compuesto por mujeres y jóvenes que tienen otro tipo de perspectivas, que hay que agruparlos por barrios, por oficio y ya no como empresa. Porque ahora cinco trabajan aquí, diez allá, veinte allí, treinta más allá; no forman una comunidad compacta. Hay que inventar mecanismos de repotenciamiento de un fuerte movimiento obrero continental; porque pareciera ser que en el continente latinoamericano, la unión virtuosa del movimiento indígena campesino más un nuevo movimiento obrero pudiera generar la potencialidad social real de un socialismo del siglo XXI en el continente.
El socialismo del siglo XXI como estructura planetaria
Quedan entonces, compañeros y compañeros, muchas tareas. Y estas tareas uno las emprende en su país, en su barrio, en su sindicato, en su universidad. Pero la lucha de uno es insuficiente. La lucha de una persona o de un barrio o de una región o de una provincia o de un departamento o de un solo país no es suficiente. Porque el neoliberalismo, y más aun el capitalismo, es una estructura planetaria; y la única manera de superar a una estructura planetaria es mediante otra estructura planetaria, mediante luchas planetarias que se expandan en la reivindicación de derechos, de necesidades.
Sepan todos que la lucha de ustedes es también la nuestra
La presencia de ustedes acá nos regocija, no estamos solos. Y les agradecemos por venir acá a nuestra patria, a decirnos: 'bolivianos, no están solos'. Muchas gracias por venir acá.
Sepan todos que la lucha de ustedes es también la nuestra. Nosotros sabemos que no habremos de triunfar si usted no triunfa, o si usted no triunfa, o si usted no triunfa. O ganamos todos o perdemos todos. Es el designio del siglo XXI. Y por eso -lo que dice la compañera-, estamos obligados, para poder ganar donde estemos, a globalizar las luchas. Y ahí tiene que haber una articulación de movimientos sociales y de Estados progresistas que permitan seguir expandiendo los lazos de solidaridad.
Y es muy importante, compañeros, que entendamos sus luchas; es muy importante que ustedes estén aquí y nos enseñen lo que están haciendo: qué está pasando en el Ecuador, qué pasa en la Argentina, qué pasa en México, qué pasa en Francia. Necesitamos aprender. Y no solamente unos cuantos intelectuales que podamos compartirlo. Hoy ésta es una obligación, una necesidad de cada campesino, de cada indígena, de cada obrero ansioso de aprender de ustedes y ansioso también de colaborar en las cosas que vienen haciendo.
Compañeras y compañeros, a nombre de nuestro presidente de la república, a nombre nuestro, agradecemos su presencia acá.
Les pedimos que no nos abandonen; y tengan la seguridad que nosotros tampoco los abandonaremos en cada una de sus iniciativas, en cada una de sus luchas, en cada una de sus victorias.
Muchas gracias.
Nota:
1) Se dirige a Silvia Lazarte, presidenta de la Asamblea Constituyente de Bolivia.
INFORME DE SITUACIÓN

Fuente: http://www.argenpress.info/nota.asp?num=036913
El 91 % de las tierras cultivables de Bolivia está en manos de latifundistas vinculados a los partidos políticos y algunos medios de comunicación, indicó la Comisión Especial de Asuntos Indígenas y Pueblos Originarios.
En su informe, citado por la prensa local, el presidente de la comisión, Heriberto Lázaro, denunció la desproporcionada distribución de la tierra en el país, donde el 71 % de la población debe conformarse con el 9 % de la tierra.
Los grandes propietarios de tierras, que significan el 5 % de la población son dueños del 89 % de los campos. Los medianos, que representan el 15 % de los habitantes, son dueños del 8 %, en tanto que los pequeños productores, que conforman el 80 % de la población, poseen tan sólo el 3 % de las tierras, según dicho documento.
El documento coincide con un texto publicado por el gobierno en mayo de este año, que señala que unas cuantas familias de gamonales (latifundistas) controlan entre el 60 y 70 % de las tierras productivas del oriente boliviano.
El Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) de Santa Cruz distribuyó durante la década pasada 24 millones de hectáreas, de las cuales 20 millones fueron entregadas a 3.700 familias de terratenientes y apenas 4 millones habrían llegado a indígenas.
Los beneficiados con la propiedad de la tierra son familias que dominan los medios de comunicación y el poder económico en el país, y que aún detenta espacios del poder político, según Lázaro.
Mientras los terratenientes concentran entre el 70 y 90 % de las tierras cultivables del país, 'los hermanos campesinos están peleando por tener 20 ó 50 hectáreas', indicó.
Según el Movimiento Sin Tierra (MST) existen 65 millones de tierras cultivables en el país, de las cuales 40 millones se encuentran en manos de los gamonales.
Otros 10 millones corresponden a las tierras protegidas, a las que también acceden los poderosos para la extracción de madera, gas y minerales.
Y en manos de los pueblos indígenas y comunidades campesinas se encuentran tan sólo 15 millones de hectáreas de baja calidad para cultivar.
El gobierno del presidente Evo Morales lleva a cabo una 'nueva revolución agraria' que pretende repartir las tierras a los campesinos pobres y comunidades indígenas.
El mandatario pretende que durante sus cinco años de gobierno se redistribuyan 20 millones de hectáreas a los labriegos.
PROYECTO DE FISCALIZACIÓN DEPARTAMENTAL

TeleSUR _ 20/11/06 - 11:25 CCS
http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/nota/index.php?ckl=3327
Prefectos de seis departamentos rechazaron el anteproyecto de Ley presentado este lunes por el presidente Evo Morales ante el Senado, aseguran que el gobierno pretende someter a las autoridades a una fiscalización que podría ocasionar su censura y posterior remoción.
En Bolivia, el presidente Evo Morales presentó este lunes ante la Cámara alta del Parlamento el anteproyecto de Ley de Fiscalización a los Prefectos Departamentales, que, de ser aprobado, facultará al Congreso para supervisar que los recursos destinados a los departamentos sean invertidos para el beneficio de la población.
Según el reporte del corresponsal de TeleSUR en Bolivia, Fredy Morales, el gobierno boliviano manifestó estar preocuapdo porque las inversiones de este año , que fundamentalmente se concentra el los gobiernos departamentales, se estiman que no superarán el 50 por ciento, cuando, gracias a las medidas que ha adoptado el gobierno del presidente Evo Morales, especialmente en el último año con la ley de nacionalización de hidrocarburos, han triplicado prácticamente los ingresos económicos para las prefecturas.
El mandatario boliviano explicó que con la medida, el gobierno pretende ejercer un mayor control sobre los recursos provenientes fundamentalmente de la explotacion de los hidrocarburos, y manifestó sus expectativas de que el anteproyecto sea refrendado en el Senado.
“Esperamos este anteproyecto de ley pueda ser rapidamente aprobado en el Congreso Nacional, por eso el poder Ejecutivo para salvar una responsabilidad histórica y para que nuestros prefectos no sean falsamente acusados, calumniados, porque a veces tambien vienen las calumnias, y que mejor que la fiscalizacion de las autoridades correspondientes”, expresó Morales.
Recursos en aumento
El Primer Mandatario destacó que antes de la modificación de la Ley de Hidrocarburos, por ejemplo, el departamento de Santa Cruz el 2004 recibía 489 millones de bolivianos, después de la modificación de la Ley de Hidrocarburos el 2005 recibió 587 millones de bolivianos, gracias a los primeros frutos de la nacionalización, el 2006 recibe 742 millones de bolivianos y una vez que este proceso se consolide el 2007, recibirá 946 millones de bolivianos
Anotó que Pando el año 2004 recibía 83 millones de bolivianos, después el 2005, llegó a 173 millones de bolivianos, el 2006 recibió 278 millones de bolivianos y el próximo año recibirá 390 millones de bolivianos.
Evo Morales, dijo que el primer departamento productor de gas es Tarija, en 2004, antes de la modificación de la Ley de Hidrocarburos recibía 676 millones de bolivianos, después de la ley el 2005 recibió 1.268 millones de bolivianos. Con los primeros frutos de la nacionalización recibe 1.979 millones de bolivianos y el próximo año recibirá 2.490 millones de bolivianos.
"Si esos son los ingresos para los departamentos y se han incrementado tremendamente los ingresos económicos, pues estos recursos tienen que ser bien utilizados bajo el control, incluso de los movimientos sociales, porque éste incremento, es gracias a la lucha de las movilizaciones sociales, marchas, vidas, que se han perdido para la modificación de la Ley de Hidrocarburos", anotó.
“Acabar con la corrupción”
Entre tanto, para el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, este anteproyecto es una contribución para acabar con la corrupción. Agregó que la medida también es una forma para que los los prefectos rindan cuentas ante la primera autoridad del Estado boliviano, el Congreso Nacional.
"Los ministros van al Congreso y rinden cuentas ante el Congreso, (...) por qué no los prefectos, elegidos democráticamente, ellos también (...) tendrán que rendir sus cuentas ante el Congreso, que es el primer poder del Estado”, fustigó.
García Linera, destacó la importancia de la fiscalización ya que, “las Prefecturas se han convertido en los principales administradores de recursos del Estado, cerca del 40 porciento de la inversión pública viene por lado de las prefecturas, sus prefectos son elegidos por voto directo y universal democráticamente, y porsupuesto eso obliga a la estructura del Estado asignar nuevos mecanismos de control y de transparentacion de sus actividades ejecutivas”, señaló.
Felicitó además al presidente Morales, ante lo que calificó como “un avance en el proceso de la autonomía” y aseguró que “en un día o dos” el anteproyecto estará en la comisión correspondiente del Senado para su abordaje.
Fredy Morales, informó por su parte que el impuesto a las transnacionales petroleras en Bolivia ha subido de 18 por ciento, a 82 por ciento, lo que ha triplicado los ingresos de las prefecturas, sin embargo, éstas no realizan inversiones.
Seis prefecturas rechazan la iniciativa, argumenta que el Congreso Nacional, en este caso la Cámara de senadores no pueden controlarlos porque ellos fueron elegidos por voto directo, el pasado 18 de diciembre, y por primera vez en la historia de Bolivia, pues antes de eso, los prefectos eran elegidos por el Presidente de la República, sin ninguna consulta popular.
En tanto la Asamblea Constituyente defina las nuevas atribucuiones de los prefectos elegidos por voto directo, el presidente Morales ha decidido impulsar este control desde el Congreso para garantizar que las prefecturas hagan las inversiones previstas.
Prefectos de oposición rechazan fiscalización en los departamentos
Los prefectos (gobernadores) de Santa Cruz, Beni, La Paz, Cochabamba, Pando y Tarija cuestionaron el proyecto de Ley de Fiscalización, auspiciado por el gobierno boliviano, que, según los gobernantes opositores, pretende someter a las autoridades a una fiscalización que podría ocasionar su censura y posterior remoción.
''Es una iniciativa que a título de promover la fiscalización de los prefectos busca poner las cabezas de estas autoridades electas democráticamente en manos de la mayoría que detenta el partido de gobierno (MAS) en el Congreso'', afirma el comunicado.
Sin embargo, el viceministro de Descentralización boliviano, Fabián Yaksic, explicó que el proyecto de ley sólo busca llenar un vacío jurídico que hay en la fiscalización estatal del manejo público en las prefecturas.
Yaksic, quien enviará el proyecto de ley entre este lunes y martes al Poder Legislativo, descartó que detrás de la medida se encuentren supuestas intenciones ocultas de atentar en contra de la legitimidad de los prefectos electos por voto popular.
Ese proyecto de Ley de Fiscalización a los Prefectos Departamentales, es una ley que faculta al Congreso para fiscalizar la gestión de los prefectos y así garantizar el control social de las autoridades departamentales, según esplicó este lunes el viceministro de Descentralización.
Sobre el tema, el propio presidente Evo Morales solicitó que las autoridades locales, entre ellas prefectos, alcaldes y otros funcionarios, se sometan al control de la sociedad y dejen de ser inmunes a la observación crítica del pueblo.
En una intervención en los actos por el 164 aniversario de Beni, Morales dijo que la fiscalización de la labor de los prefectos es una responsabilidad institucional, pues ninguna autoridad nacional puede estar exenta del control del Estado y del pueblo.
El mandatario subrayó que ni su propia condición lo exime de la observación de sus actos por las instituciones facultadas por la ley.
Acciones de protesta
Los seis prefectos también rechazaron, a través de un comunicado, el sistema de votación aprobado el viernes por la mayoría de los parlamentarios de la Asamblea Constituyente, que permitirá la redacción de la nueva Carta Magna.
''El país observa con preocupación la conducta del Gobierno nacional que lleva el sello de la prepotencia política, la burla de las leyes de la República y un profundo sentido antidemocrático (...) al haber impuesto con su mayoría la aprobación de un reglamento de debates para la Asamblea Constituyente'', señala el texto.
Recurrir a la justicia, abandonar los debates en el foro de la Asamblea Constituyente o instalar uno paralelo, serán algunas de las acciones que esta semana caomenzarán a llevar a cabo las fuerzas opositoras en el Parlamento de Bolivia.
El portavoz del opositor Poder Democrático y Social (Podemos), José Antonio Aruquipa, informó que este lunes o martes se reunirán el grupo parlamentario y el jefe del partido, el ex candidato presidencial Jorge Quiroga, para ''determinar las acciones'' que asumirán.
Aruquipa adelantó que un equipo de abogados ''estudia todas las acciones legales para presentarlas ante el Tribunal Constitucional, que felizmente ha reconocido las facultades de los constituyentes para presentar demandas contra las reformas de la nueva Constitución''.
Según el constituyente, Podemos está estudiando todas las opciones necesarias que le permitan reaccionar ante lo que consideran un ''atentado contra la democracia''.
Sin embargo, aclaró que ''por el momento la posición de Podemos es mantenerse en la Asamblea y asumir de manera conjunta y orgánica cualquier decisión'', puntualizó Aruquipa.
En otras acciones, la oposición continuará con la huelga de hambre iniciada desde el pasado miércoles por unos 20 militantes del partido Unidad Nacional (UN), que tiene 8 escaños en la Asamblea, según informó el jefe y constituyente del partido, Samuel Doria Medina, en declaraciones a la radio local, en las que instó a otros seguidores a sumarse a la protesta.
El diputado oficialista José Pimentel señaló este lunes que la huelga de los constituyentes de UN sólo busca protagonismo político con el justificativo de preservar el respeto a las leyes.
Sostuvo que los dos tercios serán usados para la aprobación final de la Carta Magna porque ''discutir cada uno de los artículos por dos tercios simplemente trabaría y frustraría el proceso de cambio que exige el pueblo boliviano''.
Entre tanto, Gustavo Torrico, tambien constituyente del MAS, criticó la actitud de Medina. ''Unidad Nacional lo que está haciendo es protagonismo, se perdieron en la elección nacional, se volvieron a perder en la elección de candidatos, su máximo exponente que es Samuel Doria Medina no tiene lógica política, ni visión política'', fustigó.
Por su parte, el también opositor Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que controla 18 asientos en la Asamblea, pidió formalmente a la directiva de la Constituyente, que se rectifique la decisión para buscar un acuerdo.
La mayoría de la Asamblea Constituyente de Bolivia, representada por el Movimiento Al Socialismo (MAS) del presidente, Evo Morales, que tiene 137 de los 255 escaños en el Parlamento, aprobó el viernes pasado la fórmula de votación por mayoría absoluta (128 votos) en lugar de los dos tercios (170) en el reglamento de debates, que permitirá la redacción de la nueva Constitución.
La medida ha generado el descontento en las fuerzas opositoras, quienes ahora han emprendido una serie de acciones que buscan revertir la aprobación del reglamento de debates.
Tras la aprobación del nuevo reglamento, retrasada por varios meses, la Asamblea tiene plazo hasta agosto de 2007 para redactar la nueva Constitución que pretende darle un nuevo rumbo económico y social al país andino.
La directiva de la Asamblea Constituyente decidió suspender durante la esta semana, por lo que continuarán las sesiones el próximo lunes 27.
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LOS SOBREVIVIENTES DE NABOT
Por Jubenal Quispe
AUMENTAN LAS EXPORTACIONES BOLIVIANAS
Fuente:http://www.argenpress.info/nota.asp?num=037367
Las exportaciones bolivianas aumentaron en 45,2 % de enero a agosto de este año, en comparación al mismo período de 2005, informaron hoy fuentes del Ministerio de Hacienda.
Las ventas de minerales crecieron 128,1 %, hidrocarburos en 54,1 % y del sector manufacturero en 14,4 %. Los principales mercados de destino de la producción del país altiplánico fueron Brasil (38,1 %), debido principalmente al valor de las ventas de gas natural, Japón (9,6 %), Argentina (8,7 %), Estados Unidos (8,4 %) y Perú (6,2 %).
El informe del portafolio de Hacienda señala que si se excluyera del análisis el valor de las ventas de hidrocarburos, el crecimiento de las exportaciones sería de 37,4 %, ésta tasa confirma el buen desempeño alcanzados por los otros productos exportables en un escenario favorable para la venta de 'comodittes' en los mercados internacionales.
En contraparte, las importaciones, en los primeros ocho meses del año, se incrementaron en 26,5 %.
Se resalta el aumento sustancial en importaciones de bienes de capital que, entre enero a julio, alcanzó los 517,4 millones de dólares que equivale a un incremento de 67 % con relación al 2005.
Hasta julio de este año, el superávit boliviano alcanzó un valor de 638 millones de dólares, lo que significa un incremento de 226 % con relación al balance registrado en julio del 2005 que fue de 196,3 millones de dólares.
SE QUEBRO LA OPOSICION: ¡SENADO APROBO LEY DE REFORMA AGRARIA!

por José Pinto (ALAI)
Fuente: http://piensachile.com/content/view/1712/19/
Ello no fue necesario, el Movimiento al Socialismo y sus operadores políticos no debieron esperar sino unas horas, para que la crisis se solucionara mediante la asistencia de tres opositores a la sesión del Senado.
Difícilmente los partidos de oposición podrán cuestionar las decisiones tomadas y se verán obligados a redefinir sus medidas de presión.
Mientras tanto, su vicepresidente continuará lidiando con una oposición debilitada.
Todavía queda pendiente la solución definitiva a la demanda por los dos tercios en las decisiones de la Asamblea Constituyente y no sería raro que el MAS -aparte de sostener con firmeza su posición- pueda dar alguna sorpresa y ganar los representantes que necesita.
En cualquier caso, el gobierno boliviano ha demostrado una vez más que su fortaleza deviene principalmente del respaldo de los movimientos sociales.
Agencia Latinoamericana de Informacion - ALAI


