DE MADRE A MADRASTRA
Fuente: DIARIO LOS TIEMPOS DE COCHABAMBA
Por: RUDDY ORELLANA V.
Enviado por Marzha Navarro desde Paraguay
Por: RUDDY ORELLANA V.
Enviado por Marzha Navarro desde Paraguay
Editado en http://EspanaInsolita.blogia.com
Ahora, resulta que los requisitos exigidos a los compatriotas bolivianos para el ingreso a Estados Unidos serán un poco más flexibles que para ingresar a España, luego de que ese país europeo decidiera inaugurar su muro invisible e invencible con Bolivia. Irónica y contrariamente a lo que pasó con la llegada de los conquistadores al nuevo mundo, cuando los señores barbudos, con armaduras y talantes casi extraterrenos, fueron recibidos como dioses por una gran sociedad originaria que tenía una visión mucho más avanzada respecto a la solidaridad, la ética y el trabajo comunitario. Ese gran recibimiento, no sólo sucedió con pueblos sudamericanos, también con otros en los que la sabiduría y la moral eran un común denominador.
Cuando Hernán Cortés y sus huestes divisaron por primera vez la Gran Tenochtitlan, quedaron estupefactos por tanto avance y perfección. Por entonces, Moctezuma y su gran imperio aguardaba al poderoso Quetzalcoatl que, según prestidigitadores, debía retornar por esas épocas. Los aztecas creyeron que el barbado Cortés era Quetzalcoatl. Se equivocaron, pero eso no impidió que los conquistadores ingresaran a Tenochtitlan.
Obviamente esos fueron otros tiempos y otros espacios. Hoy es el momento de la reivindicación, no de la resistencia. Han pasado más de 500 años y esa gigantesca carga histórica tiene muchos nombres; la lengua, que no sólo nos permite comunicarnos, también forjar un futuro con una base y herencia culturales que la España conquistadora nos legó.
Cuando Hernán Cortés y sus huestes divisaron por primera vez la Gran Tenochtitlan, quedaron estupefactos por tanto avance y perfección. Por entonces, Moctezuma y su gran imperio aguardaba al poderoso Quetzalcoatl que, según prestidigitadores, debía retornar por esas épocas. Los aztecas creyeron que el barbado Cortés era Quetzalcoatl. Se equivocaron, pero eso no impidió que los conquistadores ingresaran a Tenochtitlan.
Obviamente esos fueron otros tiempos y otros espacios. Hoy es el momento de la reivindicación, no de la resistencia. Han pasado más de 500 años y esa gigantesca carga histórica tiene muchos nombres; la lengua, que no sólo nos permite comunicarnos, también forjar un futuro con una base y herencia culturales que la España conquistadora nos legó.
Sin embargo, aquí es necesario mencionar componentes netamente originarios que se labraron esencialmente en territorios conquistados. La pujanza y el misticismo, combinados con una rica tradición cultural, hicieron de nuestras sociedades un crisol de eterna riqueza. Pero no sólo desde la óptica socio-cultural, también desde los recursos naturales. Sí, España aún tiene deudas morales y
compromisos históricos con los países de habla hispana y, particularmente con Bolivia.
¿Será necesario nombrarlos?
Los bolivianos no queremos ser ciudadanos de segunda por el simple hecho de no contar con una visa y de pretender vislumbrar mejores días en otros lares. No somos inmigrantes salidos de la tierra, somos fuerza y creatividad, pertenecemos a una patria que con mucho ayudó a construir lo que ahora es España.
Somos ciudadanos dignos y como tal queremos ser tratados, aún estemos en el limbo de lo regular e irregular. Los distintos países que comprenden el espacio Schengen, a excepción de España, posiblemente no comprendan esa deuda histórica, sin embargo, creo que es obligación del Gobierno cspañol explicar ese fuerte vínculo histórico que nos hace comunes en muchos aspectos. Por lo demás, creo que el 1 de abril de 2007 marca una fecha de profunda reflexión, no sólo para los bolivianos que pretenden mirar más allá de sus narices, sino, sobre todas las cosas, para el Gobierno actual que tiene la obligación de construir y ofrecer un país futuro.
No se puede culpar de la crisis eternamente a factores externos, hay problemas que son enteramente internos y como tal se los debe solucionar sin mirar a los costados, sino, observando al interior y de frente sin que sea necesaria la presencia demagoga de titiriteros que manejen el show a su discreción.
La pobreza, las profundas desigualdades socio-económicas, el desempleo, la constante emigración, la falta de servicios básicos, son evidentes en Bolivia, no responden a fuerzas climatológicas, ni a la abominable globalización. Si miles y miles de bolivianos quieren abandonar su patria, no es porque desean broncearse en playas de Miami, España o Francia, es porque en Bolivia muchísimas cosas no marchan bien desde hace mucho tiempo, como efecto de las pésimas administraciones de anteriores gobiernos corruptos, pillos y estafadores.
Es necesario que el Gobierno boliviano aprenda a hacerse cargo de los problemas que tiene el país, de sus falencias, de sus causas y sus efectos. La obligación que tiene el ejecutivo es el de allanar caminos de concordia, sin resentimientos sociales, y planteando alternativas incluyentes que lleven al país hacia una salida urgente.
A los argentinos les costó mucha sangre asumir el reto de reconocer sus profundos conflictos sociales y políticos, pero creo que lo lograron.
¿Y ahora qué? Si seguimos el libreto de la "reciprocidad", Bolivia tendría que exigir también una visa a todo ciudadano europeo. ¿Es esto congruente? Es que no se puede ser boquiflojo y plantear alternativas a la ligera. La tan mentada visa de ingreso a Bolivia para los estadounidenses no acaba de cuajar hasta ahora, no porque no pueda ser posible, sino porque los estadounidenses y sumados los europeos, ingresan a Bolivia para admirar su abigarrada sociedad y su inmensa riqueza cultural y claro, obviamente, para dejar las nada despreciables divisas.
compromisos históricos con los países de habla hispana y, particularmente con Bolivia.
¿Será necesario nombrarlos?
Los bolivianos no queremos ser ciudadanos de segunda por el simple hecho de no contar con una visa y de pretender vislumbrar mejores días en otros lares. No somos inmigrantes salidos de la tierra, somos fuerza y creatividad, pertenecemos a una patria que con mucho ayudó a construir lo que ahora es España.
Somos ciudadanos dignos y como tal queremos ser tratados, aún estemos en el limbo de lo regular e irregular. Los distintos países que comprenden el espacio Schengen, a excepción de España, posiblemente no comprendan esa deuda histórica, sin embargo, creo que es obligación del Gobierno cspañol explicar ese fuerte vínculo histórico que nos hace comunes en muchos aspectos. Por lo demás, creo que el 1 de abril de 2007 marca una fecha de profunda reflexión, no sólo para los bolivianos que pretenden mirar más allá de sus narices, sino, sobre todas las cosas, para el Gobierno actual que tiene la obligación de construir y ofrecer un país futuro.
No se puede culpar de la crisis eternamente a factores externos, hay problemas que son enteramente internos y como tal se los debe solucionar sin mirar a los costados, sino, observando al interior y de frente sin que sea necesaria la presencia demagoga de titiriteros que manejen el show a su discreción.
La pobreza, las profundas desigualdades socio-económicas, el desempleo, la constante emigración, la falta de servicios básicos, son evidentes en Bolivia, no responden a fuerzas climatológicas, ni a la abominable globalización. Si miles y miles de bolivianos quieren abandonar su patria, no es porque desean broncearse en playas de Miami, España o Francia, es porque en Bolivia muchísimas cosas no marchan bien desde hace mucho tiempo, como efecto de las pésimas administraciones de anteriores gobiernos corruptos, pillos y estafadores.
Es necesario que el Gobierno boliviano aprenda a hacerse cargo de los problemas que tiene el país, de sus falencias, de sus causas y sus efectos. La obligación que tiene el ejecutivo es el de allanar caminos de concordia, sin resentimientos sociales, y planteando alternativas incluyentes que lleven al país hacia una salida urgente.
A los argentinos les costó mucha sangre asumir el reto de reconocer sus profundos conflictos sociales y políticos, pero creo que lo lograron.
¿Y ahora qué? Si seguimos el libreto de la "reciprocidad", Bolivia tendría que exigir también una visa a todo ciudadano europeo. ¿Es esto congruente? Es que no se puede ser boquiflojo y plantear alternativas a la ligera. La tan mentada visa de ingreso a Bolivia para los estadounidenses no acaba de cuajar hasta ahora, no porque no pueda ser posible, sino porque los estadounidenses y sumados los europeos, ingresan a Bolivia para admirar su abigarrada sociedad y su inmensa riqueza cultural y claro, obviamente, para dejar las nada despreciables divisas.
En rigor, creo que España y cualquier país tiene derecho a exigir una visa. Pero resulta que con Bolivia la madre patria (¿tendremos que decir ahora madrastra?) siempre tuvo una relación especial, no creo que ahora sea justo restregarnos en la cara un muro invisible pero evidente que da el portazo más brutal a un país con el que siempre tuvo una deuda social.
¡España, misión imposible¡ ¿Entonces qué queda? Mirar lo posible en un gobierno que debe tener como misión fundamental garantizar una estabilidad económica y democrática. Equidad e inclusión, utilizando un programa de gobierno coherente y despojándose del papel de ser un eco bullicioso de la demagogia y la charlatanería.
15/04/2007 12:51 Autor: Maximo Kinast. Enlace permanente.


