EJEMPLO DE MEMORICIDIO Y BIBLIOCLASTIA EN BOLIVIA
Luis Oporto En Bolivia, la violencia social es una constante. Entre los ejemplos más connotados de destrucción de archivos y bibliotecas por estas causas están, partiendo por hechos que afectaron a colecciones personales, los atentados contra Rosendo Gutiérrez (1871), Hernando Siles Reyes (1936), Enrique Peñaranda (1944). Las bibliotecas de los escritores e intelectuales Néstor Taboada Terán, José Roberto Arze y Guillermo Lora fueron quemadas durante la dictadura de Hugo Banzer en los años 70; en julio de 1980, Luis García Meza asumió el poder de facto y uno de sus objetivos fue detener el juicio de responsabilidades contra Banzer, por lo que sus tropas asaltaron el Palacio Legislativo y destruyeron los archivos de ese proceso. En los últimos años, las jornadas de febrero de 2003 desembocaron en la destrucción de los archivos de la Alcaldía de El Alto, la quema de la Biblioteca del Ministerio de Planeamiento y Coordinación, los Archivos del Ministerio del Trabajo, el Tribunal Permanente de Justicia Militar y de la Vicepresidencia de la República. El 9 de septiembre de 2008 se conoce como el “Día aciago de la destrucción de la memoria cruceña”, pues en esa fecha se atacaron y saquearon violentamente las sedes regionales del Instituto de Reforma Agraria, la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Empresa Nacional de Televisión Boliviana, Impuestos Internos, la Aduana Nacional, la Superintendencia Forestal, la Superintendencia de Hidrocarburos, la Dirección de Bienes Incautados y el Servicio Departamental de Educación. En todas estas oficinas se destruyeron documentos de archivo administrativo. Igualmente fueron tomadas y asaltadas las sedes de organizaciones indígenas (Ayuda para el Campesino del Oriente Boliviano, Confederación de Pueblos Étnicos de Santa Cruz) y del Centro de Estudios Jurídicos y de Investigación Social (CEJIS), del que se quemó un tercio de su invaluable biblioteca especializada. Igualmente, fueron asaltadas las oficinas del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado. Los expertos han recomendado, en el reciente encuentro, denunciar estos últimos a organismos internacionales, como la IFLA (Federación Internacional de Bibliotecas y Asociaciones, por sus siglas en inglés) y el Concejo Internacional de Archivos, ambos entes afiliados a la UNESCO. Igualmente se ha recomendado organizar un Comité Permanente de Análisis de la Destrucción de la Memoria Institucional e Intelectual, una especie de observatorio nacional, conformado por las bibliotecas y archivos del país.


